Liderar al talento joven; No es un Problema de Actitud, es un Problema de Estructura
Liderazgo en la Era Digital: El Reto del Pensamiento Estructural
Si naciste antes de los 80’s y estás liderando equipos con talento joven, seguro te has enfrentado a estos desafíos:
- Falta de enfoque y distracción constante (redes sociales, procrastinación).
- Baja tolerancia a la frustración y falta de resiliencia.
- Dificultades para priorizar tareas y manejar el tiempo.
- Expectativas poco realistas sobre crecimiento profesional inmediato.
- Falta de compromiso con la empresa y alta rotación.
- Necesidad de orden y guía constante para realizar tareas.
- Dificultad en la toma de decisiones sin apoyo externo.
- Baja tolerancia a procesos largos o burocráticos.
Si esto te suena familiar, no estás solo, hoy en día, todos hablan de cómo los jóvenes “piensan diferente” en el trabajo. Se les percibe como menos ordenados, más dispersos o incluso con problemas de actitud frente a los desafíos del entorno laboral.
Sin embargo, desde la neurociencia cognitiva, sabemos que el problema no es meramente de actitud, eso es solo la punta del iceber, el tema es más profundo: tiene que ver con el pensamiento estructural.
La exposición constante a la tecnología y la multitarea están afectando nuestra capacidad de concentración y el procesamiento de información a largo plazo, según investigaciones neurocientíficas recientes. Además, la inmediatez digital ha reducido la exposición a procesos estructurados y de largo plazo, lo que puede limitar el desarrollo de este tipo de pensamiento y de las estructuras cerebrales involucradas, como la corteza cingulada anterior y el sistema límbico, que modulan aspectos clave de nuestra personalidad.
¿Mitos y Realidad?
Uno de los mitos más extendidos es que los jovenos no son “tan listos”. Sin embargo, la evidencia sugiere otra cosa: ok si, el pensamiento estructural no suele estar tan fortalecido en Millennials y Gen Z, pero eso no significa que no puedan desarrollarlo (toma nota) para lograr un equilibrio efectivo. De hecho, lo que encontramos en nuestra investigación es que estas generaciones poseen habilidades cognitivas altamente desarrolladas en otras áreas, algunas de ellas incluso más que las de generaciones anteriores.
Por ejemplo, el pensamiento creativo y el pensamiento relacional muestran una predominancia clara en estos grupos. Son altamente adaptativos, intuitivos para la resolución de problemas en entornos dinámicos y tienen una capacidad superior para conectar ideas y colaborar. El reto no es corregirlos, sino equilibrar sus fortalezas con estructuras de pensamiento que les permitan operar con mayor claridad en entornos organizacionales complejos.
Cómo desarrolla este estilo de pensamiento estructural… bueno con exposición, hay que enseñarles y aquí te dejo algunos primeros pasos para practicar con ell@s:
- Priorizar con claridad: En un mundo lleno de distracciones, aprender a diferenciar lo urgente de lo importante es clave. Implementar marcos de decisión simples, una Matriz Eisenhower, ayuda a organizar tareas según su impacto y urgencia.
- Desglosar problemas en partes manejables: La toma de decisiones mejora cuando los problemas se dividen en componentes más pequeños. Metodologías como Kata Improvement permiten abordarlos de forma más efectiva, no tienes que ser experto para empezar, comienza con estas preguntas clave:
- ¿Cuál es el objetivo?
- ¿Dónde estamos ahora?
- ¿Cuál es el siguiente paso más pequeño?
- Sintetizar en lugar de acumular información: Pídeles que cada presentación comience con un “resumen de una frase” antes de entrar en detalles. Los jóvenes suelen generar muchas ideas—y eso es bueno—pero también es clave desarrollar la habilidad de ser concisos y estratégicos al comunicar.
- Fomentar la secuencialidad sin sofocar la creatividad: Haz que te expliquen el paso a paso de algo que hayan realizado o estén por realizar. Esto no solo les da orden, sino que refuerza su capacidad de estructurar procesos sin limitar su innovación
Cuando practican esto están fortaleciendo conexiones y mecanismos clave para desarrollar un estilo de pensamiento estructural.
Con ell@s no se trata de imponer, sino de facilitar
Uno de los errores más comunes al trabajar con talento joven es asumir que necesitan soluciones impuestas desde arriba. Sin embargo, lo que realmente valoran estos jóvenes es la libertad de elegir y la oportunidad de diseñar estrategias que funcionen para ellos. En Achievers, trabajamos directamente con ellos, porque entendemos que las soluciones más efectivas son aquellas que ellos mismos crean y adaptan a su manera de trabajar. Además Millennials y Gen Z tienen un talento creativo innato que les permite diseñar soluciones únicas, funcionales y alineadas con lo que se necesita.
No se trata de forzarlos a encajar en modelos tradicionales, sino de proporcionarles las herramientas y la estructura necesarias para que puedan desarrollar un pensamiento más estratégico sin perder su esencia innovadora.
Ya para cerrar: Lo estructurado no es enemigo de la innovación
Un error común es pensar que desarrollar el pensamiento estructural reducirá la creatividad de los jóvenes talentos. La realidad es que una estructura bien diseñada no limita, sino que potencia la innovación, y es esencial para que los “sueños” se vuelvan realidades. La clave está en equilibrar la capacidad de generación de ideas con la ejecución efectiva de las mismas.
Las organizaciones que comprendan esta dinámica y trabajen en cerrar la brecha entre pensamiento creativo y estructural serán las que mejor capitalicen el potencial de las nuevas generaciones. No se trata de forzarlas a encajar en modelos tradicionales, sino de evolucionar la manera en la que estructuramos el trabajo y el desarrollo del talento.
El futuro del liderazgo organizacional no está en elegir entre estructura o creatividad, sino en integrar ambas para construir equipos más efectivos y resilientes.
A México le urge una revolución de la productividad. Hace años lo hicimos, y hoy podemos hacerlo de nuevo.
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